España dio un primer paso hacia la prohibición de los crucifijos en la escuela al aprobar el miércoles 2 de diciembre de 2009 por la noche una iniciativa parlamentaria que pide al gobierno aplicar en España la jurisprudencia de la Corte Europea de Derechos Humanos (CEDH).
La iniciativa española, lanzada por los diputados del pequeño partido de izquierda nacionalista catalán ERC, fue aprobada en comisión parlamentaria con 20 votos a favor y 16 en contra, con el apoyo de los diputados del Partido Socialista (PSOE) y los gallegos del BNG.
Recurrida por una madre de familia italiana, la CEDH con sede en Estrasburgo, había condenado a principios de noviembre a Italia por la presencia de crucifijos en las aulas, considerado contrario a los derechos de los padres de educar a sus hijos según sus convicciones y al derecho de los niños a la libertad de religión, informó AFP.
A lo largo de estos treinta años de democracia, hemos ido consintiendo, una vez tras otra, que los símbolos que representan a España fueran arrinconados. Grupos de poder están empeñados en destruir la ethos española y europea, ese sustrato milenario que ha sido la base sobre la que se ha forjado la tradición y la cultura europea.
Creo que debemos recuperar nuestros símbolos colectivos tradicionales y no
ocultarlos ni despreciarlos. Deberíamos manifestar nuestra rebeldía y no aceptar la
manipulación que pretenden imponernos esos grupos de poder que tratan de destruir los símbolos y tradiciones que nos han caracterizado como españoles y europeos y rechazar otros símbolos ajenos a nuestra tradición e incluso contrarios a ella.
Prohibir los crucifijos supone una agresión frente a la libertad religiosa. Que no debería nunca entenderse como una prohibición para expresarla, sino todo lo contrario. Y la expresión tranquila de la religiosidad no debe molestar a nadie que pueda presumir de tolerante.
Por ello propongo que se defienda el derecho a la tradición. Y que si prohiben el crucifijo en los muros lo ortemos nosotros mismo sobre nuestra vestimenta.
La iniciativa española, lanzada por los diputados del pequeño partido de izquierda nacionalista catalán ERC, fue aprobada en comisión parlamentaria con 20 votos a favor y 16 en contra, con el apoyo de los diputados del Partido Socialista (PSOE) y los gallegos del BNG.
Recurrida por una madre de familia italiana, la CEDH con sede en Estrasburgo, había condenado a principios de noviembre a Italia por la presencia de crucifijos en las aulas, considerado contrario a los derechos de los padres de educar a sus hijos según sus convicciones y al derecho de los niños a la libertad de religión, informó AFP.
A lo largo de estos treinta años de democracia, hemos ido consintiendo, una vez tras otra, que los símbolos que representan a España fueran arrinconados. Grupos de poder están empeñados en destruir la ethos española y europea, ese sustrato milenario que ha sido la base sobre la que se ha forjado la tradición y la cultura europea.
Creo que debemos recuperar nuestros símbolos colectivos tradicionales y no
ocultarlos ni despreciarlos. Deberíamos manifestar nuestra rebeldía y no aceptar la
manipulación que pretenden imponernos esos grupos de poder que tratan de destruir los símbolos y tradiciones que nos han caracterizado como españoles y europeos y rechazar otros símbolos ajenos a nuestra tradición e incluso contrarios a ella.
Prohibir los crucifijos supone una agresión frente a la libertad religiosa. Que no debería nunca entenderse como una prohibición para expresarla, sino todo lo contrario. Y la expresión tranquila de la religiosidad no debe molestar a nadie que pueda presumir de tolerante.
Por ello propongo que se defienda el derecho a la tradición. Y que si prohiben el crucifijo en los muros lo ortemos nosotros mismo sobre nuestra vestimenta.
No hay comentarios:
Publicar un comentario